En la sala Manos que no descansan, se reconoce la labor del tejido por parte de las mujeres durante la época de la colonia.

A su llegada, los españoles, además de un idioma, una religión y una cultura de vida, trajeron a América una nueva forma de vestirse, a la usanza de los países europeos. Los escasos grupos de mujeres españolas que llegaron a nuestro territorio impusieron progresivamente entre las nativas, tareas propias de la vida doméstica y oficios como coser y bordar. Un gran porcentaje de la población femenina europea tenía conocimientos de costura; eran ellas quienes cosían sus vestidos o por lo menos, sus prendas íntimas puesto que no estaba permitido que los hombres dedicados al oficio de la confección, les probaran los trajes. En muchos casos, ellos cortaban las prendas y las mujeres las armaban y cosían.

Algunas de las técnicas expuestas en esta sala son:

Crochet: El tejido de ganchillo, conocido con el nombre francés del implemento con que se hace, es de fácil y agradable ejecución , y para él se utiliza todo calibre de hilo crochet Cadena . Se ha practicado en todas partes del mundo con características especiales determinantes del nombre con que se identifica; tales son: el punto de crochet Ruso, punto de Túnez o Tunecino, punto de Bosnia, encaje Inglés, encaje de Escocia, etc.

Encaje de Bolillos: Estos encajes son confeccionados con número limitado de hilos que se enrollan en pequeñas piezas de madera, de aspecto fusiforme, llamados “bolillos”. Sobre una almohadilla, y con la ayuda de un dibujo y alfileres, se va tejiendo con técnica de entrecruzado de los hilos, que usualmente son los crochet Cadena.

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